5.07.2007

Bob's in the well

El viejo delta blues ha sido exhumado mas de cien veces en los últimos 50 años. Primero por seguidores 'puristas', luego
por blues rockers como Cream, por virtuosos guitarristas, y en últimos tiempos también por mas de un oportunista.
Cuando Bob lanzó su último 'Modern Times', se dio la libertad de tomar viejos temas 'estándares' y trabajarlos en esa forma
tan particular que podría llamarse 'dylanista'. Introduce nuevas letras, cambia los tiempos y acordes. Y exige a su banda
añadir un solo por aquí, un filler allá, mientras el llena los espacios con esa voz gastada pero firme, que encuentra los tonos a pesar de estar quemada por las mil y un noches de la gira interminable.

Esa misma que pasó por el Arena de Genève ante unos 20 mil espectadores distribuidos entre devotos, simpatizantes y curiosos. Claro que la curiosidad se generaliza al momento de preguntarse qué tocará el caprichoso Dylan. En traje oscuro, sombrero y stratocaster en mano, Bob sorprendió a los despistados que no sabíamos que su sequía guitarrera terminó en este tour. Distendido, Bob pone de todo en su setlist. Cosas como Cat's in the Well de uno de su álbums perdidos, o la favorita Don't Think Twice. Pero tal vez la sorpresa mayor fue la irreconocible It's Alright Ma. En versión electrificada y con un riff extraño, Bob
estiraba cada verso con esa misma convicción de denuncia folk de los lejanos 60s. Y por supuesto el presidente de los States a veces tienen que pararse desnudo.

Dylan cerró la participación de su strat con Just Like a Woman para irse a la comodidad de su organo eléctrico. Y comenzaron a llegar algunas rendiciones de su controvertido nuevo álbum. Levee's Gonna Break sin duda toma elementos del viejo blues de Memphis Minnie, aunque en el álbum todos los créditos van para Mr. Dylan.
En cualquier caso la banda se muestra sólida, especialmente en los números 'nuevos' como Rollin' and Tumblin' y Thunder On the Mountain (que por cierto también arrastran controvertida inspiración robada).

Una mención honrosa al banjo que acompañaba una laboriosa versión de 'John Brown'. El sujeto del banjo era el comodín de la noche, alternando violín con mandolina y lap steel. Para los nostálgicos también hubieron otras clásicas, una no muy memorable rendición de Like A Rolling Stone (pequeña yuxtaposición de versos por parte de Bob) pero que al calor del concierto tiene importancia simbólica y a nadie le importan los errores (i.e. play fuckin' loud).
Con una version inspirada de Highway 61 los veteranos presentes en la Arena se veian obligados a saltar un poco. Raro que para un concierto de Dylan dispongan una sala provista unicamente con butacas y sin lugar para fanáticos de a pie (de esos que brincan durante los conciertos). Lo cierto es que desde un inicio la gente se desbandó, patearon las sillas y se movieron al pie de la tarima, de donde casi se puede tocar el Oscar turista de Dylan (alguien sabe por qué viaja con el
maldito Oscar?)

No hace falta decir pero el encore de despedida estuvo precedido por el ojo dylanista en la pared del fondo. No importa que tanto la siga repitiendo, All along the Watchtower sigue siendo necesaria y necesitada, aunque tenga ese infaltable sabor a Hendrix en algún lado. Al final, Bob Dylan and his band no se despiden, posan inmóviles en sus atuendos de gangsters, como estatuas siendo bendecidas por la muchedumbre.