4.15.2007

Cold Turkey

La presencia turca en Constantinopla no ha sido interrumpida hasta hoy. Renombrada como Istanbul, la ciudad se transformó en capital del Imperio Otomano y lugar de residencia de los grandes sultanes.

El vasto Palacio de Topkapi fue durante muchas generaciones la sede del poder turco. Situado cerca de Hagia Sofia y con una vista espléndida al Mar del Mármara, este palacio es mas bien un complejo compuesto por una serie de diversos edificios y extensos jardines. Actualmente casi todas las instalaciones funcionan como museo, y sus pasillos están abarrotados de turistas. Existen todo tipo de cosas en el Topkapi. Espadas, collares y coronas en oro con todo tipo de piedras preciosas, diamantes, rubíes y sobre todo esmeraldas. También existen reliquias religiosas como por ejemplo el manto y espada del Profeta. Sin son auténticos o no no lo se, pero otras reliquias mas extravagantes como los dientes y cabellos del Profeta despiertan mi escepticismo.

El sector que atrae más gente es sin duda el Harem del Palacio. Este sector es el lugar « privado » del sultán. Aparte de él solamente los eunucos podían entrar en ese recinto, que era como una prisión de lujo. Se estima que los sultanes tenían como 300 mujeres a su servicio. 4 de ellas eran esposas pero ninguna tenía tanto poder como la reina madre. De hecho en muchos casos la reina madre tenía mas poder sobre el sulán y era ella quien finalmente determinaba quién se convertiría en esposa y qué hijo sería sucesor en el trono.

En el siglo XIX la « occidentalización » del imperio otomano llevó a los sultanes a construir un nuevo palacio, el Dolmabahçe. Este palacio es ecléctico en estilo, y en su construcción y decorado se contrataron a artistas de diversa procedencia. Prácticamente todos los tapices, candelabros, maderados y espejos del palacio son auténticos y para su preservación las visitas turísticas son todas guiadas y supervisadas. Los visitantes incluso requieren colocarse bolsas en los zapatos para evitar daños.

Durante los años 20, luego que Kemal Atatürk tomó el poder, el Imperio Otomano se extinguió y nació la actual república de Turquía. Desde entonces muchas cosas han cambiado, Istanbul dejó de ser capital pero sigue siendo un motor económico y escenario natural de intercambio cultural. Istanbul es literalmente un puente entre civilizaciones, culturas, geografías. Es la puerta natural de occidente al mundo musulman, del cual los símbolos mas visibles son obviamente las mezquitas.

Sultanes otomanos erigieron innumerables mezquitas a imágen y semejanza de Hagia Sofía, claro que agregando minaretes y su peculiar ornamentación de caligrafía religiosa. Justo en frente de Hagia Sofia, casi como en posición de duelo, se levanta la gigantesca Mezquita de Sultanahmet o « Mezquita Azul ». Al interior de la mezquita solamente se puede entrar con brazos y piernas cubiertos y pies descalzos. En caso de ser mujer la cabeza debe ir debidamente cubierta. Además es prohibido entrar durante las oraciones y tampoco es posible pasar ás allá del area de visitantes.

A pesar de las restricciones el ambiente es bastante distendido al interior de las mezquitas. De hecho los mismo musulmanes se toman fotos al interior y se pasean por todo lado. Por supuesto que la gente mayor se ve mas devota, oran y se postran con la cara al suelo diciendo cosas que no entiendo pero que puedo imaginar de que se tratan.

Istanbul está repleta de mezquitas. La Gran Meqzquita de Suleyman domina la vista desde el sector del « Cuerno Dorado ». El modelo es similar. Una gran cúpula central, cúpulas menores simétricas a los lados, un patio lateral con arcos y columnas. Al interior tapices y alfombras para los pies descalzos, y decorado caligráfico para la vista. En el mundo islámico la caligrafía tiene un rango especial. Es el modo de expresar gráficamente lo abstracto y espiritual, en particular el mensaje del Qur'an. Es por eso que en todas las mezquitas los interiores están repletos de inscripciones estilizadas, en relieve, en colores, cuibertas en oro, inscritas en piedra, etc etc.

Las mezquitas no cumplían únicamente un rol religioso. Generalmente las grandes mezquitas construidas por los sultanes en Istanbul incluían centros de enseñanza, casas de hospedaje, patios, baños y pos supuesto mercados.

El Gran Bazar es uno de los lugares que atrae mayor atención en Istanbul. Se trata de un gran mercado cubierto en el que se puede encontrar todo tipo de baratijas y un ejército de avivados que hacen todo por venderlas. Es fácil darse cuenta que la mayoría de las víctimas son turistas. Tapices y más tapices, velos, turbantes, trajes de bailarín místico sufi, mosaicos, esculturas, joyas, cristalería.... En fin todo lo que pueda ser catalogado como exótico puede encontrarse en el Gran Bazar. Los vendedores turcos pueden resultar bastante persuasivos, a veces hasta acosadores cuando ven que el turista tiene el billete en la punta de los dedos. Muchos de los visitantes que caminan por el Bazar no saben sobre el comercio informal y la relatividad de precios que dependen mas del clima que del valor real del producto.

Una ciudad que une dos continentes tan distintos solamente puede existir bajo una cierta atmósfera de caos. Es un caos voluntario, un raro equilibrio que se ha formado luego de siglos y siglos de mutua asimilación cultural. Turquía quiere ser europea. Los europeos se fascinan por el oriente. Bizancio, Constantinopla o Istanbul es la prueba de que existen formas de complementar mentalidades casi opuestas.

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